Bondage, el arte de amarrar

El bondage es una práctica erótica en donde se inmoviliza el cuerpo de la pareja, donde se juega el papel de dominador (a) y sumiso (a) se puede practicar no solo con cuerdas, sino con todo tipo de elementos para generar dominación, como lo son las esposas, látigos, tapa ojos y derivados. Del bondage se deriva el Shibari significa «atadura», es un estilo japonés de bondage que implica atar siguiendo técnicas y líneas estéticas, usando cuerdas de fibras naturales.

El arte de las ataduras eróticas despierta un enorme interés en las parejas. Es sensual, amoroso e inquietante. En medio del acto sexual, el hombre, generalmente, desliza suavemente cuerdas de algodón sobre el cuerpo de la mujer, haciendo giros y nudos sobre su cuerpo hasta inmovilizarla.

Se volvió con los años en una interesante forma de arte, y el BDSM (Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo) se convirtió por diversas razones en tema de conversaciones de jóvenes y adultos. Una de las razones de su popularidad radica en el éxito de la saga «Cincuenta Sombras».

Breve Historia:

En Japón, hace más de 600 años, las ataduras se usaban para la restricción de atacantes y el transporte de delincuentes.  El color de la cuerda variaba dependiendo del delito y los nudos o ataduras podían ir desde simples lazadas a complejos nudos que requerían tiempo de preparación y elaboración.  A través de la forma de las ataduras y el tipo de cuerda, también se dejaba ver la clase social del reo, edad, oficio y el tipo de crimen que había cometido.

También en Japón encontramos ataduras sagradas, año 14,000 hasta 400 a.c., que servían para envolver obsequios de manera artística con sogas de yute.  Con connotaciones religiosas, estas ataduras con cuerdas marcaban los lugares considerados como puros o sagrados resaltando templos o árboles.

Existen numerosas obras de arte erótico que han ido evolucionando y que reflejan desde actividades brutales con cuerdas en la Edad Media (que seguramente dejaban secuelas permanentes en sus víctimas) hasta maravillosas y refinadas obras de arte erótico, como las de Itoh Seiyu.

Itoh Seiyu, a quien se considera «el padre del Kinbaku», fue un reconocido pintor que absorbió influencias a partir de los juegos eróticos de dominación y sumisión, hoy conocido como BDSM, haciendo nacer el arte del Shibari.  Su primera mujer no compartía sus preferencias eróticas, tenían un matrimonio frío, pero su segunda esposa Kiseko, quien por cierto también actuó como su modelo, era sexualmente masoquista y sentía un gran placer al ser atada y retratada por Itoh de múltiples formas.  Fue de esta forma, y por este motivo, que progresivamente fue transformando la brutalidad en placer.  Las cuerdas que antes presionaban estratégicamente nervios causando dolor, ahora buscaban estimular zonas erógenas y seguras empleando nudos.  Los pases de las cuerdas ya no comprometían la circulación sanguínea, sino que daban placer, despertando el erotismo y la sensualidad.  La seguridad se convierte en una parte fundamental de la práctica, sobre todo en escenas fotográficas intensas como suspensiones invertidas, cabeza abajo, de Kiseko embarazada o en sesiones fotográficas que se llevaban a cabo en pleno febrero en la nieve.

La publicación escrita que históricamente abre el camino al Shibari nace en 1952.  La revista Kitan Club, posterior a la 2ª guerra mundial, y conocida como el «club de las historias extrañas» da un giro editorial a mediados de los 50 para transformarse en un magazine especializado en sadomasoquismo y shibari, gracias al éxito de la ilustración «Diez mujeres atadas» del dibujante Kita Reiko, discípulo de Itoh Seiyu. Esta imagen se convierte en fundamental para abrir las puertas de los medios de comunicación a este arte. Estas técnicas llegan a Occidente progresando y evolucionando, a mediados del 1900, de la mano de John Alexander (John Willie) pionero en el arte fetichista.

Antes del acceso a internet, las revistas y publicaciones eran las que permitían poner en contacto a modelos y atadores, las que mostraban la información sobre el intercambio de técnicas, ideas y las que dieron lugar a los grandes maestros de la cuerda, los llamados «Nawasaki».  Éstos expertos poseen un gran talento para desarrollar e impregnar de erotismo el manejo de las cuerdas, teniendo, cada uno de ellos, su propio estilo.  Hay quien prefiere hacer bondage en suelo mientras que otros escogen realizar suspensiones.  Otros utilizan patrones organizados, asimétricos o siguen ciertos estilos con medias suspensiones haciéndolos especiales por la implementación de sus propias técnicas y estilos.

Akechi Denki (1940-2005) es otro de los genios naturales de las cuerdas que hace grandes contribuciones y avances para acercar al público a este arte. Osada Steve comienza a dedicarse a la fotografía fetichista en la década de los ’90 y documenta mucho lo que acontece en el mundo sadomasoquista.  Discípulo del gran Osada Eikichi, entre 1998 y 2001, acudía semanalmente a los escenarios con su maestro. Tiene una gran influencia en Espana debido a su incursión en Barcelona gracias al fundador del famoso «Club Rosas Cinco» de BDSM.

Es así como esta práctica sensorial, de amarre y dominación se vuelve perfecta para practicar en pareja, cabe resaltar que si alguno no se siente cómodo es necesario terminar la sesión de inmediato, por seguridad y empatía con la pareja, como todas las exploraciones sexuales deben ser mancomunadas para disfrutar de al máximo cada experiencia. Todos los artículos para la práctica del Bondage lo puedes encontrar en www.tudeseosexshop.com

Escrito por: Toni Garzón-Periodista

Referencias bibliográficas: https://www.infobae.com/tendencias/2017/09/23/shibari-todo-lo-que-hay-que-saber-sobre-la-atadura-erotica-japonesa/ https://masalladelplacer.com/historia-bondage-shibari/

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